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INDUSTRIA y VASCOS

El principal centro de producción de mineral de hierro es el PAIS VASCO, que tiene sus minas muy cerca de la costa, lo que le permitirá crear una importante industria siderúrgica gracias al carbón inglés.

Historia vascos Fundición de hierro


     
LA INDUSTRIA VASCA EN EL XIX

EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN
La industria en España llega de la mano de las instituciones públicas y del capital extranjero de los países industrializados. Los sectores autóctonos recurrieron al proteccionismo para aguantar el empuje de las nuevas tecnologías y los precios más baratos de los productos extranjeros, que, sin embargo, terminaron imponiéndose en el mercado interior, ya que tenían una calidad similar y un precio mucho más bajo. La burguesía española no apostó por la industrialización, y por el cambio de los medios de producción,SALVO EN EL PAIS VASCO, con lo que se quedó atrasada con respecto a las economías europeas más pujantes.
La burguesía prefirió invertir su dinero en la compra de tierras. A la larga, la artesanía autóctona no pudo competir con los productos industriales, e intentaría crear un mercado protegido donde competir con los productos fabriles. El capitalismo desarrollado en el siglo XIX es fruto de una economía dependiente.
Historia vascos Fundición de hierro

LAS FUENTES DE ENERGIA

La revolución industrial supone la aparición de nuevas aplicaciones de las fuentes de energía, que también llegan a España.
La máquina de vapor es el símbolo de la industrialización y el carbón la fuente de energía que la mueve.
Las fuentes de energía clásicas son la hidráulica y la eólica, pero estas energías restringen la ubicación y el desarrollo de la industria, porque están limitadas a una localización concreta.
El carbón, y la máquina de vapor, liberan a la industria de la dependencia de la ubicación de las fuentes de energía, pero no de la localización de la industria de las regiones donde existe el carbón: de las cuencas carboníferas.

El ferrocarril y el barco se hacen imprescindibles para llevar los productos industriales a los mercados. Pero su autonomía depende de su capacidad para transportar el carbón que consume la máquina de vapor que los mueve.
No obstante, el progresivo avance de la tecnología de producción de bienes industriales, consigue que cada vez sea menor el consumo de carbón, y que se puedan emplear carbones de peor calidad. Todo ello sin detrimento de la producción. Esto se logrará, en España, en la década de 1860. La auténtica liberación de la industria respecto de las fuentes de energía no se conseguirá hasta que en el siglo XX se emplee la electricidad como fuente de energía.

El carbón
El carbón es fundamental en la primera parte de la revolución industrial. A parte de ser la fuente de energía principal, se emplea en la siderurgia para producir acero.

El carbón español de las cuencas de León, Asturias y Palencia tiene que competir con el británico que llega a las COSTAS VASCAS, donde se encuentra el mineral de hierro.
Este carbón es mucho más barato, sobre todo tras la caída de los fletes del transporte marítimo. Ello obliga al gobierno español a tomar una serie de medidas proteccionistas para evitar la competencia de los carbones británicos.
Con el arancel de 1862 se favorece la implantación, en Asturias, de la industria y los capitales vascos. El carbón desplaza a las pequeñas industrias y al consumo doméstico local, y se desarrollan una serie de siderurgias asociadas como las de Duro, Felguera, Mieres, Asturiana del Zinc o Trubia.
Para dar salida a esta producción se construye el FERROCARRIL DEL NORTE que pondrá en contacto Asturias con el País Vasco y con Madrid.
En 1891 caen drásticamente los fletes del comercio marítimo, y no se toman medidas proteccionistas, con lo que el carbón británico llega a Bilbao a un precio mucho más barato que el asturiano.
La industria asturiana entra en declive y comienza el auge de la SIDERURGIA VASCA. Todavía en 1906 se impone otro arancel proteccionista que obliga a las empresas españolas a utilizar carbón nacional, para salvar del declive a la minería asturiana, pero esta ha entrado ya en franco retroceso.

Asturias y el País Vasco no son las únicas zonas de España donde se impulsa la industria. También en Andalucía hay un intento de construir una región siderúrgica, pero la dificultad de encontrar carbón a buen precio, y a pie de fábrica, hacen fracasar el proyecto.
Historia vascos Minas de hierro en Vizcaya

LAS INDUSTRIAS EXTRACTIVAS


También se desarrolla la minería del cobre y la de la pirita, y la industria eléctrica y química, con la fabricación de jabón, vidrio, ácido sulfúrico, etc., en las compañías de Río Tinto y Almadén, también de capital británico.

El principal centro de producción de mineral de hierro es el PAIS VASCO, que tiene sus minas muy cerca de la costa, lo que le permitirá crear una importante industria siderúrgica gracias al carbón inglés.

En el País Vasco no se trasladan las aduanas a la costa hasta 1841, momento en le que la industria vasca queda definitivamente integrada en el mercado español.

El sistema empleado para la fabricación de acero es el sistema BESSEMER, que ahorra mineral y carbón y puede emplear hierros de peor calidad, con lo que se pueden aprovechar el mineral desperdiciado que hay en las escombreras.
Pero estas siderurgias, también están dominadas por el capital extranjero.

Durante la época del proteccionismo se construye el ferrocarril minero desde Asturias-León-Palencia hasta BILBAO para llevar el carbón a las industrias vascas.

En 1907 los empresarios vascos de la siderurgia ponen sus ojos en la minería marroquí de las montañas del Rif, en las minas de Vixan, y España inicia una política colonial sobre el norte de Marruecos, que le llevará a una cruenta guerra.

A pesar de la invención de la bergadana, la dependencia tecnológica del exterior es casi total, porque la bergadana, por utilizar una fuente de energía limitada, no puede competir con las nuevas fuentes de energía.
En 1833 se comienzan a instalar los primeros motores de VAPOR. Esta renovación tecnológica supone una fuerte inversión en maquinaria, lo que encarece la fabricación de los productos textiles.
Esto favorece que en Cataluña aparezcan dos zonas textiles diferenciadas: una junto al mar, de donde viene la tecnología y por donde se comercializan las telas, y otra en el interior, rural, vinculada a los saltos de agua y las cuencas fluviales. Durante mucho tiempo ambas formas de producción convivirán.

Pero los capitales catalanes no sólo se invierten en Cataluña, sino que se colocan en toda España. Particularmente son importantes las inversiones en transporte que se hacen en el País Vasco, Andalucía, etc., con el fin de que sus productos abastezcan el mercado interior.

El arancel proteccionista de 1849 es una buena oportunidad para el crecimiento de la industria catalana, que aprovecha la coyuntura para renovar la tecnología. El precio de los productos textiles desciende, y el mercado aumenta.
El arancel de 1891 permite la importación de algodón en rama, lo que supone una ventaja para la producción textil y la superación de la crisis.
Historia vascos tren expreso siglo XIX

LA SIDERURGIA


Hasta 1886 la producción de hierro dulce en España se obtiene por medio de una tecnología un tanto anticuada, obtención de hierro directo o hierro colado.

Pero desde los años 20 del siglo XIX Martín-Siemens comienza a introducir tecnología moderna que permite utilizar hierros de peor calidad. En la fabricación de hierro en España, se puede diferenciar dos regiones.
En general, Asturias se dedica a la producción de hierro laminado, mientras que la elaboración de hierro en Vizcaya es de lingotes.
No obstante, a partir de 1921 la mayoría de la manufactura del hierro es de productos elaborados y semielaborados.
La ferrería tradicional con horno bajo, de carbón vegetal y de hierros de alta calidad, era inviable a comienzos del siglo XIX; sin embargo, se mantenía gracias a un proteccionismo ultramontano, exigido por la burguesía vasca.

A pesar de todo, la modernización era cuestión de tiempo, y hacia 1826 la mayoría de las ferrerías tradicionales habían desaparecido, o se habían modernizado. En 1831 se instala en España el primer alto horno, el de La Constancia, en Málaga. Los primeros altos hornos en el PAIS VASCO se instalan en 1841, año en que se trasladan las aduanas a la costa.
Esta siderurgia se desarrolla bajo una legislación protectora que hace competir a la fundición tradicional con la siderurgia moderna; ambas con capitales españoles.

La primera siderurgia que se instala en España aparece en Andalucía pero la falta de mineral y de carbón en el país, dará al traste con ella pronto.

El hierro que se consume es producido, mayoritariamente, en el PAIS VASCO, pero la maquinaria que se utilizaba era importada.
En los años 1840 se desarrolló la siderurgia en el norte, en Asturias: Mieres y La Felguera, con un sistema de colado que utilizaba carbón de coque.
Asturias tenía la ventaja del carbón que, gracias a los aranceles proteccionistas, es más barato que el de importación, y más determinante en el precio del producto que el hierro, por ser un carbón caro. Para evitar el precio del carbón, en el alto horno de El Carmen, en VIZCAYA, se instala un sistema tipo chenot que consume carbón vegetal y hulla.

Con el tiempo y el avance de la tecnología se va reduciendo las necesidades de combustible para producir acero. En 1827 eran necesarias 3 Tm de hierro y 4,5 Tm de carbón para producir 1 Tm de acero. En 1836 eran necesarias 2 Tm de hierro y 3,5 Tm de carbón para producir 1 Tm de acero.

En 1865 llega a España la tecnología que permite la inyección de aire caliente en el horno, lo que permite reducir el consumo de carbón drásticamente.
Para producir 1 Tm de acero es necesaria 1 Tm de hierro y 1,5 Tm de carbón. Esta disminución del consumo de carbón, y la caída de los fletes que permite la llegada de mineral británico al País Vasco (en 1877), terminó con la hegemonía asturiana en la siderurgia.
Los hierros vascos eran mejores y más baratos. Sin embargo, la decadencia de la siderurgia asturiana es progresiva, ya que las guerras carlistas dificultan el despegue de las acerías vasca. Tras la paz, en 1879, la hegemonía del PAIS VASCO es indiscutible.

En 1883 la fábrica de El CARMEN instala un horno con sistema bessemer, lo que sitúa a la planta a la altura tecnológica de las mejores empresas de Europa, y con unos precios muy competitivos.
Sin embargo, en esta fecha ya ha comenzado la crisis económica de la gran depresión y las medidas proteccionistas que se toman en toda Europa dejan a la moderna fábrica únicamente con el mercado interior, para vender sus productos. Este consumo es insuficiente para la fábrica.
El mercado es muy estrecho. Se compone, fundamentalmente, de: productos para la labranza, rejas, verjas etc., que se consumen en el medio rural; clavos, cadenas y otros productos propios de la industria naval; cañones, fusiles, etc., que consume la industria armamentística; ferrocarriles y barcos para el transporte; y cañerías y mobiliario urbano, para el consumo en las ciudades.

Esta demanda, además, es, en parte, cubierta desde el exterior, ya que parte del capital invertido en la siderurgia es extranjero. Además, el proteccionismo dificultó la adquisición de bienes de equipo en el extranjero, con lo que las industrias españolas se quedarían pronto viejas, y se irían sustituyendo por importaciones. Sólo en la última década del siglo se mitigó la crisis internacional, y la industria volvería a surgir.


LA INDUSTRIA QUIMICA y ELECTRICA


La industria química se desarrolla, principalmente, gracias al sector agrícola, a las papeleras, a la industria del jabón y a la industria textil.
Sus productos, durante la mayor parte del siglo, serán manufacturas protegidas, por lo que habrá una política de sustitución de las importaciones por el consumo de artículos nacionales, lo que favorece la instalación de industrias químicas en el país.

Sin embargo, esta actividad tiene una gran dependencia exterior, ya que las patentes son extranjeras; y los capitales, en gran medida, también; patentes de Cros, Solvay o Nobel.
En 1872 se constituye la Sociedad Española de Dinamita en Bilbao con patente de Nobel.
En 1899, en Gerona, se instala la fábrica de cementos La Esperanza con el sistema de fabricación pórtland.

También en esta época se desarrolla la industria eléctrica. La electricidad se obtiene de la hulla, en pequeñas centrales que satisfacen una demanda local cercana.
Aún no está desarrollada la tecnología que permite transportar la electricidad a grandes distancias, esto se conseguirá en el siglo XX.




Historia vascos locomotora industrial
LA INDUSTRIA VASCA EN EL XXI


LOCALIZACION DE LA POBLACION ACTIVA INDUSTRIAL EN EL PAIS VASCO
A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI


Para conocer con el mayor número de matices la localización del hecho industrial en el espacio geográfico VASCO-NAVARRO-AQUITANO es imperativo que recabemos la información que nos aporta el estudio de dos importantes factores estrechamente vinculados entre sí: la ubicación y el tamaño de los establecimientos industriales y la localización de la mano de obra empleada en todas aquellas actividades relacionadas 'con el sector secundario.

Como base científica de dicho análisis he utilizado los datos relativos a este tema que, a nivel municipal, existen en los Bancos de Datos de las Diputaciones Provinciales respectivas y en el INSEE, organismo estadístico competente en el Estado Francés, correspondientes todo ellos al año 2.000.

La primera característica que se percibe al introducirnos en el tema es el alto grado de concentración espacial que presenta la mano de obra industrial vasca.

En efecto. es en Vizcaya y sobre todo en Guipúzcoa donde proliferan masivamente los municipios de clara vocación industrial (aquéllos que poseen un índice de actividad secundaria superior al 50%). situación que contrasta diametralmente con el laxo panorama que en este sentido registran el resto de las provincias.


Por un lado, VIZCAYA, condicionada excepcionalmente por los factores físicos, aglutina casi la totalidad de su potencial laboral industrial en una estrecha franja que sin solución de continuidad se extiende desde la cabecera del río Ibaizábal (Elorrio, Zaldíbar, Abadiano, etc...) hasta el extremo occidental de la margen izquierda de la ría bilbaína (Musques, Abanto y Ciervana, Santurce-Ortuella, etc...), sin olvidar los dos apéndices que se prolongan por el fondo de los valles de Cadagua (Valmaseda, Zalla, Güeñes, etc...) y del Nervión (Arrigorriaga, Arrancudiaga, MiravaIles, etc...) este último sobrepasando los límites provinciales y absorbiendo a los principales municipios alaveses drenados por dicho río (Oquendo, Llodio, Amurrio, etc...).

Por otro lado, GUIPUZCOA presenta un particular modelo de localización, cuya característica estructural más importante es la elevada dispersión del activo industrial por casi toda la provincia.
Efectivamente, salvo las dos localidades específica mente terciarias (San Sebastián y Fuenterrabía) y los escasos núcleos primarios (Guetaria, Aya, Regil, Beizama, Abalcisqueta, etc...) el resto de los municipios emplean en la industria porcentajes de población activa siempre superiores al 40%.
Esta misma tesis se hace patente si sometemos el tema a un análisis comarcal. El A.A.M.M. de San Sebastián y las comarcas del Alto y Medio Deva (Mondragón, Vergara, Eibar; Elgoibar) se constituyen en las dos principales áreas industriales de la provincia, puesto que absorben el 30 y el 27% respectivamente del empleo secundario total.

De segunda categoría podemos clasificar a las comarcas del Goierri y Oria Medio, que, en torno a los focos de Beasain y Tolosa aportan un 18%, y el Valle del Urola que centrado en Zumarraga y Azpeitia contribuyen en un 15%.

Este modelo de localización laboral se mantiene en general constreñido dentro de los límites provinciales, distinguiendo así eJ fenómeno guipuzcoano en comparación no sólo de los del resto del País Vasco sino también de los presentados por cualquier otra provincia del Estado.

Sin embargo, en las últimas décadas y en función del crecimiento económico experimentado, estos grandes núcleos fabriles han ido incrementando paulatinamente su perímetro y en algunos casos han colonizado ciertas áreas de las provincias vecinas. Ejemplo válido de este proceso lo representa la comarca Navarra de la Barranca (Aisasua, EcharriAranaz, Araquil, etc...), beneficiada tanto por su proximidad a los centros fabriles del Goyerri como por desempeñar un papel de primer orden como encrucijada de importantes vías de comunicación.

En las dos provincias más meridionales, el capital humano empleado en el sector secundario tiende preferentemente a polarizarse en torno a las grandes áreas metropolitanas de Vitoria, Pamplona y Logroño, y de manera especial en sus municipios marginales que, salvo en el caso especial de la capital alavesa, son los que albergan la mayoría de los barrios dormitorios y la infraestructura industrial.

Este hecho explica que términos como los navarros de Huarte, Villaba, Ansoain, Galar, Elorz y Tiebas, y alaveses como Oyón, registren porcentajes de mano de obra industrial superiores a 60%. Exceptuando estos tres focos, sólo las localidades que, a tenor de una política indicativa, se han visto favorecidos por la instalación en sus proximidades de polígonos industriales, consiguen alcanzar considerables niveles relativos de empleo secundario.

Dentro de este contexto, podemos incluir a Salvatierra, Villarreal y Alegría en Alava, y a Tafalla, Tudela, Aoiz, Sangüesa, Estella, Villatuerta, Oroz-Betelu, Lóngida, etc. en Navarra.

No obstante, el máximo grado de concentración laboral nos lo ofrece el País Vasco Aquitano o francés, ya que sólo el litoral labortano emplea el 90,7% de la mano de obra industrial total.
Esta aglomeración costera gira alrededor de los polígonos de Hendaya y Bayona, irradiando su influencia transformadora a las comunas próximas (Biriatou, Saint Martín de Irube, Urrugne, Ciboure, etc...).

El resto del país participa de un profundo ambiente de RURALIZACIÓN y al mismo tiempo sufre las secuelas de una permanente hemorragia demográfica, factores ambos que ostaculizan la consecución de un mayor equilibrio en la distribución de la población activa por los distintos sectores económicos.

Otro aspecto que se deduce del análisis espacial de este contingente laboral es la peculiar especialización funcional que han adoptado cada una de las capitales provinciales. En este sentido, distinguiremos tres grupos claramente contrapuestos.

El primer grupo está representado por VITORIA, que, al albergar dentro de su término municipal la totalidad de las instalaciones industriales y sobre todo los barrios obreros de su área urbana se constituye la capital vasca que emplea el más alto porcentaje de mano de obra en actividades relacionadas con el sector secundario (59,4%). Este hecho, le confiere el carácter de ciudad eminentemente industrial como función especializada de la misma.

En el segundo, podemos englobar a BILBAO ya PAMPLONA, ciudades que presentan unos índices de actividad por sectores más equilibrados que en el caso anterior.

Se trata de capitales que, al constituirse en sendos centros de importantes áreas metropolitanas y poseer municipios no excesivamente extensos, han tenido que recurrir a los términos colindantes para que sean éstos los que acojan gran parte de los polígonos industriales y los núcleos de residencia obrera.

La desviación de estas competencias hacia el extrarradio metropolitano permite que el municipio central incremente su índice de actividad terciaria a expensas del porcentaje de actividad industrial (Bilbao: 47,1%; Pamplona:44,5%).

SAN SEBASTIÁN y BAYONA quedan incluidos en el tercer grupo como capitales promotoras de la máxima especialización funcional aplicada a todos los municipios que constituyen sus respectivas áreas metropolitanas.

Este afinamiento pone de relieve la dicotomía entre ciudades centrales, especifica mente utilizadas para acoger los barrios residenciales de clase media y para satisfacer la demanda de todo tipo de servicios y un amplio CINTURON INDUSTRIAL que enmarca a la unidad anterior y que se extiende por los municipios marginales del conjunto urbano.

Tal vez el mejor exponente de esta diversificación funcional sea el área metropolitana de San Sebastián, cuyo centro, que registra un índice de actividad industrial del 38,3%, está delimitado por una serie de núcleos periféricos que en casi todos los casos supera el 60% (Lezo: 63,6%; Rentería: 60,1%; Hernani: 64,7%; Usurbil: 71,0%; Urnieta: 73,0%; Pasajes: 45,5%).

vascos barra

JAVIER AROCENA

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